Las carnicerías aplicarán un nuevo ajuste en los precios de la carne vacuna la próxima semana. El incremento oscilará entre $1.000 y $1.500 por corte, con picos que podrían llegar a $2.000 en los productos de mayor rotación.
Desde la Cámara de Matarifes y Abastecedores, su titular Leonardo Rafael aseguró que el valor de la hacienda habría alcanzado un límite en los últimos días, lo que abre la posibilidad de una pausa en la tendencia alcista.
El impacto en el mostrador será dispar. Los cortes más demandados registrarán los mayores aumentos, mientras que los de menor salida se ubicarán por debajo de ese rango.
El presidente de Fifra, Daniel Urcia, sostuvo que los precios actuales generan dificultades en toda la cadena y que se espera una estabilización en el corto plazo.
La suba se originó tras un avance cercano al 7% en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, en un contexto marcado por la retención de animales para mejorar el peso de faena, la firmeza del consumo interno y la demanda de exportación hacia Estados Unidos y la Unión Europea.
El escenario se complejiza por un factor estructural: el nivel de stock ganadero permanece casi sin variaciones desde hace más de 50 años, mientras que el consumo potencial se duplicó.
Este comportamiento incidió de manera directa en los índices de inflación desde fines del año pasado, obligando a revisar las proyecciones económicas para el inicio de 2026.
En paralelo, el sector mantiene expectativas por la ampliación de cuotas de exportación, aunque en el corto plazo la producción no puede reaccionar con rapidez.
Por eso, aun cuando las próximas subas puedan ser las últimas de esta etapa, la oferta limitada seguirá condicionando los precios internos. El desafío será incrementar la producción en el mediano plazo para sostener el consumo local y aprovechar los mercados externos.

