Con fuerte carga simbólica, la Cámara de Diputados abrió el período legislativo con una sesión atravesada por reclamos vinculados a la seguridad. Afuera del Congreso se exhibieron pasacalles con imágenes de víctimas de delitos y, dentro del recinto, estuvieron presentes integrantes de “Madres del Dolor” y familiares de jóvenes asesinados, como el padre de Kim Gómez y la madre de Jeremías Monzón.
En ese marco, el cuerpo aprobó por 149 votos contra 100 el proyecto de Régimen Penal Juvenil promovido por el Gobierno nacional. La propuesta reduce la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y deja atrás el Régimen de Minoridad vigente desde 1980.
La reforma constituye uno de los ejes centrales de la agenda penal del oficialismo y reabre la discusión sobre el abordaje de los delitos cometidos por adolescentes.
El nuevo esquema prevé un sistema específico para jóvenes en conflicto con la ley penal. Desde el oficialismo aseguran que la iniciativa actualiza un régimen que llevaba más de cuatro décadas sin modificaciones sustanciales.
Con media sanción, el proyecto pasará ahora al Senado de la Nación, donde podría tratarse el 26 de febrero junto con la reforma de la Ley de Glaciares.
La discusión volverá a dividir posiciones entre quienes consideran que la medida responde a una demanda social de mayor responsabilidad penal y quienes alertan sobre sus implicancias jurídicas y sociales.

