Cuatro de cada diez jóvenes argentinos de 25 a 35 años siguen viviendo con sus padres, de acuerdo con la Fundación Tejido Urbano, que estima en 1,8 millones las personas que no se mudaron solas en 2025.
El informe señala que la relación entre ingresos y costo de la vivienda continúa siendo una barrera, pero introduce un elemento creciente: la independencia habitacional también se posterga por elección.
En ese grupo aparecen jóvenes que, aun con capacidad económica, prefieren ahorrar, evitar el gasto del alquiler o sostener la convivencia familiar por motivos emocionales y de organización cotidiana.
Se trata de una tendencia sostenida en el tiempo: el indicador nunca perforó el 30% en dos décadas y desde 2016 se ubica en una franja cercana al 40%.
El fenómeno combina así factores económicos, cambios culturales y nuevas estrategias financieras, y reabre el debate sobre la autonomía en las nuevas generaciones.

