La escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel tuvo impacto inmediato en los mercados energéticos: el gas natural en Europa subió alrededor de 45%.
El detonante fue el ataque iraní contra instalaciones estratégicas en Qatar, que obligó a suspender la producción de GNL en la mayor planta del mundo.
La empresa estatal QatarEnergy informó la interrupción de operaciones en la instalación vinculada al yacimiento South Pars/North Dome, considerado el mayor campo de gas compartido a nivel global.
La paralización afectó las previsiones de exportación hacia Europa y Asia, elevando la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro.
A esto se sumó el anuncio del cierre del Estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio energético mundial.
En el mercado de referencia europeo, con sede en Países Bajos y operado por Gasunie, el precio alcanzó los 46 euros por megawatt/hora.
Analistas advierten que una interrupción prolongada podría presionar aún más los costos energéticos en la Unión Europea.

