El consumo de carne vacuna en Argentina sigue en retroceso y alcanzó su nivel más bajo en 20 años, en un escenario marcado por la suba de precios y la caída del poder adquisitivo.
El informe de la CICCRA indica que el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales, con una baja del 2,5%.
En paralelo, el consumo total cayó a 332.700 toneladas, lo que evidencia una retracción más pronunciada del mercado.
La dinámica de precios explica buena parte del fenómeno: la carne registró en febrero un aumento del 7,4% mensual, superando la inflación general.
El impacto se siente especialmente en los sectores de menores ingresos, donde el consumo de carne vacuna pierde terreno frente a otras opciones.
El resultado es un mercado en transición, con menor demanda, presión sobre precios y cambios en los patrones de consumo.

