El hantavirus sigue presente en la región cordillerana y puede transmitirse al entrar en contacto con el ratón colilargo, que elimina el virus a través de sus secreciones.
El contagio ocurre principalmente al respirar partículas contaminadas en ambientes cerrados o poco ventilados. También existe riesgo al manipular roedores o superficies contaminadas.
Los primeros síntomas incluyen fiebre, dolores musculares, escalofríos, tos y problemas digestivos. La recomendación es no demorar la consulta médica ante cualquier signo compatible.
La prevención se centra en evitar el contacto con roedores. Para eso, es fundamental mantener los espacios limpios, no dejar restos de comida y asegurar la basura en recipientes cerrados.
También se aconseja cortar el pasto alrededor de las viviendas, alejar leña y huertas del hogar y sellar posibles accesos para los roedores.
Al limpiar lugares cerrados, es clave ventilar previamente y utilizar protección como barbijo. En lugar de barrer, se debe desinfectar con lavandina para evitar que el virus se disperse en el aire.
En salidas recreativas, se recomienda circular por senderos habilitados y no manipular animales muertos ni objetos en zonas abandonadas.

