El mercado petrolero inició marzo bajo máxima tensión geopolítica. El Brent trepó a la zona de 80 dólares impulsado por la incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz, un paso clave para el abastecimiento mundial.
La falta de cobertura de seguros y la negativa de varias navieras a atravesar la región generaron una restricción operativa que redujo la oferta efectiva, aun sin destrucción confirmada de instalaciones.
El GNL también reflejó el nuevo escenario. En Europa se negocia con aumentos cercanos al 25 por ciento.
Si el conflicto se mantiene contenido, los analistas proyectan un Brent en torno a los 80 y 90 dólares. Un cierre prolongado del estrecho o ataques a infraestructura podría llevarlo por encima de los 100 dólares.
La reacción iraní contra países del Golfo que alojan bases de Estados Unidos amplió el mapa de riesgo y multiplicó los puntos vulnerables para el transporte de energía.
Para la Argentina, el contexto internacional vuelve a poner en primer plano a Vaca Muerta. La formación explica más del 90 por ciento de la producción neuquina y es el eje del abastecimiento interno y de las exportaciones.
El alza del precio internacional mejora los ingresos por regalías y las divisas, pero reabre el debate sobre el equilibrio entre precios internos y rentabilidad del sector.
Sostener los niveles de inversión, que en 2025 alcanzaron los 10.000 millones de dólares, será clave para mantener los récords de producción y la estabilidad macroeconómica.

