Río Negro se encamina a tener la mayor planta de fraccionamiento de líquidos del gas del país, un eslabón clave dentro del proyecto Argentina GNL que apunta a transformar el perfil productivo de la provincia.
La obra estará conectada a un poliducto de 22 pulgadas que unirá Vaca Muerta con la costa atlántica, con una capacidad de 15.000 toneladas diarias, un volumen inédito para la infraestructura energética nacional. Ese sistema permitirá procesar en origen los líquidos del gas y multiplicar el valor industrial.
En la planta se realizará la separación de propano, butano y gasolinas naturales, productos estratégicos para la petroquímica y la comercialización energética.
El proyecto consolida la idea de que la provincia deje de ser solo un corredor de exportación. Según planteó Weretilneck, la meta es que el gas genere actividad económica, empleo sostenido y nuevas inversiones industriales en territorio rionegrino.
Con una vida útil estimada en tres décadas, la instalación impulsará servicios asociados, movimiento logístico y el desarrollo del polo petroquímico provincial.

