La Patagonia volvió a captar la atención de la comunidad científica internacional tras el descubrimiento en Río Negro de un esqueleto casi completo de Alnashetri cerropoliciensis, un dinosaurio carnívoro de 95 millones de años que aporta datos decisivos para reconstruir la historia evolutiva de los alvarezsauroideos.
El ejemplar fue hallado en el yacimiento La Buitrera, próximo a Cerro Policía, y su grado de preservación lo convierte en uno de los registros más completos del grupo. De 70 centímetros de longitud, habitó el desierto cretácico de Kokorkom y permite describir por primera vez en el continente la morfología del cráneo y la dentición de estos animales.
El trabajo de campo estuvo a cargo de Sebastián Apesteguía, quien recuperó el material de la Formación Candeleros mediante la técnica Akiko Shinya, en el mismo nivel geológico que aportó especies de gran porte como el Giganotosaurus carolinii.
El estudio confirmó que este linaje se originó en el Jurásico, antes de la separación de Pangea, lo que explica su distribución en distintos continentes. También estableció que su reducido tamaño corporal fue una característica evolutiva inicial y no una adaptación posterior a la dieta.
Los resultados permitieron revisar y reclasificar fósiles conservados en museos de Estados Unidos y del Reino Unido, y demostraron que en el Cretácico sudamericano coexistieron varias ramas del grupo.
La investigación fue publicada en Nature y contó con la participación de universidades argentinas e internacionales, además del respaldo del CONICET, la Agencia I+D+i y la National Geographic Society.
El material se conserva en el Museo Carlos Ameghino y refuerza el valor científico de La Buitrera como sitio clave para la paleontología mundial.

