La empresa de neumáticos Fate comunicó el cese definitivo de su actividad industrial en la planta de Virreyes, con la desvinculación de 920 empleados y el fin de la producción local.
Se trataba de la única fabricante nacional dentro del segmento, junto a las multinacionales Bridgestone y Pirelli, que completaban el mapa de la industria en el país.
El proceso se da tras meses de despidos y suspensiones, en un contexto que la compañía calificó como insostenible para la continuidad operativa.
Fundada en 1940, la firma fue un actor histórico del desarrollo del sector automotor, con provisión a terminales, fabricación de neumáticos para transporte pesado y presencia en mercados externos.
Hoy estaba controlada por Javier Madanes Quintanilla, titular del grupo Aluar.
En el comunicado oficial, el directorio confirmó el cierre de la planta y destacó el recorrido industrial de la compañía y su red de proveedores locales.
La decisión genera un impacto en el empleo y en la estructura productiva vinculada a la industria automotriz, que pierde un proveedor estratégico.

