Tras una extensa sesión que superó las 16 horas, el Senado dio media sanción a la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional. El resultado fue 42 votos a favor y 30 en contra, con asistencia perfecta, y el proyecto será enviado a la Cámara de Diputados.
La discusión en particular fue el tramo más delicado. Se votaron 26 títulos y el oficialismo debió sostener su mayoría artículo por artículo. Hubo ajustes de último momento que inquietaron a bloques aliados, aunque finalmente el esquema de apoyos se mantuvo.
Entre las modificaciones introducidas se destacan la caída del artículo que proponía alivios en Ganancias para grandes empresas, la continuidad de aportes sindicales obligatorios con límites más bajos, la preservación del 6% para obras sociales y cambios en el diseño del Fondo de Asistencia Laboral. También se extendieron a un año los plazos para adecuaciones normativas.
La incorporación del traspaso de la justicia laboral a la órbita porteña como anexo de la ley generó cuestionamientos por la vía elegida. El movimiento tensó la relación entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich, quien actuó como miembro informante.
En el debate, Bullrich sostuvo que el país necesita un marco laboral actualizado y con menor litigiosidad. Martín Goerling, jefe del PRO en el Senado, planteó inicialmente reparos sobre los aportes compulsivos, aunque luego acompañó el texto.
Desde la oposición, Mariano Recalde afirmó que ninguna reforma flexibilizadora generó empleo, mientras que Florencia López advirtió que la iniciativa altera principios del derecho laboral. El formoseño José Mayans calificó la reforma como inconstitucional.
Con el respaldo de LLA, la UCR, el PRO y sectores provinciales, el proyecto avanzó y abre un nuevo capítulo en Diputados, donde el oficialismo buscará evitar cambios que dilaten la sanción definitiva.

