La nueva comisión directiva del Club Unión Vecinal de Neuquén comenzó su gestión con una serie de deudas y dificultades administrativas que condicionaban el funcionamiento de la institución. El proceso de reorganización incluye la regularización de obligaciones económicas, la recuperación de documentación y mejoras en las instalaciones.
El tesorero, Mariano Alzamora, explicó que entre los compromisos pendientes encontraron facturas de electricidad y gas, obligaciones con el Instituto de Formación y Educación Neuquina (IFUNE), ARCA y pagos atrasados a profesores.
Uno de los principales problemas era la deuda salarial con los docentes que desarrollan actividades en el club. Según detalló, se debían 13 millones de pesos correspondientes a los meses de junio y julio. También indicó que la nueva conducción terminó de cancelar un millón de pesos que se adeudaba al anterior entrenador de primera división y que continúa pagando los compromisos pendientes con su ayudante.
El grupo de padres que asumió la conducción comenzó a organizarse en febrero, preocupado por la situación de la entidad. Sin embargo, los trámites para formalizar la nueva comisión demandaron varios meses. Al momento de las declaraciones, llevaban alrededor de 15 días con la documentación en regla, aunque ya trabajaban en el club desde hacía aproximadamente un mes y medio.
A las dificultades económicas se sumaron problemas administrativos que limitaron el acceso a programas de asistencia provincial. Alzamora señaló que la falta de documentación institucional actualizada había condicionado la posibilidad de gestionar aportes. Como referencia, mencionó que mientras otros clubes podían acceder a ayudas de hasta 50 millones de pesos, Unión Vecinal había recibido solamente cuatro millones.
La transición tampoco estuvo exenta de inconvenientes. El tesorero sostuvo que no recibieron las claves de acceso ni toda la información necesaria para consultar las cuentas y obligaciones de la institución. Incluso deberán crear una nueva página de Facebook porque no pudieron recuperar el acceso al perfil que el club utilizaba desde hacía años.
Pese al escenario encontrado, la nueva conducción aseguró que no tiene previsto iniciar acciones legales contra la comisión anterior. Alzamora consideró que las responsabilidades por los problemas económicos correspondieron al funcionamiento del conjunto de aquella conducción y no a una sola persona.
En paralelo al ordenamiento financiero, la comisión impulsó mejoras en la infraestructura. Construyó un vestuario para árbitros con baño, acondicionó una sala para profesores con recursos audiovisuales y habilitó una oficina privada. También reabrió el merendero, que permanecía cerrado, y gestionó un incremento en la mercadería disponible.
El servicio funciona de lunes a viernes y cuenta con la colaboración de grupos de padres que se organizaron para sostenerlo.
Para reunir fondos y afrontar las obligaciones pendientes, el club realizará un bingo el sábado 14 de noviembre. Entre los compromisos que buscan cancelar figura una deuda de nueve millones de pesos con un vecino, vinculada a una parte del terreno donde está ubicada la cancha.
La nueva comisión está integrada por 11 personas y se propone recuperar el funcionamiento institucional, regularizar las cuentas y mejorar las condiciones para deportistas, profesores y familias que participan de las actividades.

