El dólar oficial profundiza su tendencia a la baja y ya acumula una caída cercana al 7% en lo que va de 2026, en un escenario poco habitual para la economía argentina.
La cotización mayorista se ubica en torno a los $1.358, alcanzando su nivel más bajo en términos reales desde mediados de 2025 y consolidando una dinámica que reconfigura las expectativas del mercado.
En este contexto, se abre un nuevo interrogante: hasta dónde puede seguir bajando el tipo de cambio y si comienza a configurarse un escenario de atraso cambiario en el corto plazo.
En lo que va del año, el dólar mayorista retrocede un 6,8%, mientras que las cotizaciones financieras también acompañan la tendencia:
El dólar MEP cae un 5,2% y se ubica en torno a los $1.403.
El contado con liquidación (CCL) retrocede un 4,9% hasta los $1.450.
La brecha cambiaria, en tanto, se mantiene contenida, con valores que oscilan entre el 1,7% y el 5,3%.
Entre los factores que explican este comportamiento aparece, en primer lugar, la estacionalidad del agro, con la liquidación de la cosecha gruesa que incrementa la oferta de divisas y presiona a la baja el tipo de cambio.
A esto se suma el rol del Banco Central de la República Argentina, que mantiene un ritmo sostenido de compras y ya acumula más de u$s5.500 millones en lo que va del año.
Otro elemento clave es la política monetaria contractiva, con una reducción de la liquidez en pesos que limita la demanda de dólares y contribuye a estabilizar el mercado.
En paralelo, la base monetaria crece por debajo de la inflación, lo que implica una contracción real del dinero y refuerza el anclaje de expectativas.
El frente externo también aporta estabilidad. El respaldo de organismos internacionales y la expectativa de nuevos desembolsos del Fondo Monetario Internacional fortalecen la confianza en el programa económico.
Sin embargo, la baja sostenida del dólar abre interrogantes sobre su sostenibilidad.
Algunos analistas consideran que aún existe margen para nuevas caídas, especialmente en los financieros, mientras que otros advierten sobre el riesgo de un atraso cambiario si la tendencia se profundiza.
Por ahora, el mercado proyecta estabilidad en el corto plazo, aunque el comportamiento del tipo de cambio seguirá condicionado por la política económica, la oferta de divisas y el contexto internacional.

