El caso de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ya provocó tres muertes y mantiene en vigilancia a decenas de pasajeros. La investigación logró identificar al paciente cero, un científico neerlandés que había iniciado el viaje en Ushuaia.
El hombre fue identificado como Leo Schilperoord, de 70 años, quien viajaba con su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, de 69. La pareja realizaba una travesía de cinco meses por Sudamérica centrada en la observación de aves.
Según los informes sanitarios, Schilperoord comenzó con síntomas el 6 de abril y falleció pocos días después dentro del barco. Inicialmente, el cuadro no fue vinculado a una enfermedad contagiosa, pero análisis posteriores confirmaron la presencia del virus.
La situación se agravó cuando su esposa también enfermó. Tras dejar la embarcación en Sudáfrica, sufrió una descompensación en el aeropuerto de Johannesburgo y murió el 26 de abril.
El 2 de mayo se registró una tercera muerte, correspondiente a un pasajero alemán. En paralelo, otros cuatro pacientes permanecen internados. La Organización Mundial de la Salud confirmó al menos ocho contagios asociados al crucero.
Entre las hipótesis evaluadas figura un posible contagio previo al embarque, durante una visita al basural de Ushuaia. Sin embargo, autoridades locales descartaron esa línea casi por completo, al señalar la ausencia de casos en décadas y la baja presencia del ratón colilargo en la zona.
El buque permanece bajo control sanitario en Tenerife, mientras continúa la investigación internacional.

