La fruticultura del Alto Valle de Río Negro suma una nueva alternativa productiva con la incorporación de la Kissabel, una variedad de manzana de pulpa roja que combina diferenciación comercial con potencial agronómico.
El proyecto se apoya en técnicas de cruzamiento convencional y forma parte de un consorcio internacional que reúne a 14 productores. En el país, la iniciativa es liderada por el Grupo Prima junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Durante más de una década se evaluaron distintos clones en condiciones locales, lo que permitió identificar aquellos con mejor rendimiento, calidad y adaptación al sistema productivo regional.
Con una superficie inicial de 10 hectáreas y una producción estimada en 500.000 kilos, la Kissabel aparece como una opción para diversificar la producción y mejorar la rentabilidad del sector.
Desde el punto de vista comercial, se trata de un producto orientado a nichos específicos, con precios superiores y demanda en expansión.
El objetivo de los productores es ampliar la superficie implantada a 50 hectáreas y avanzar progresivamente hacia mercados externos, una vez consolidada la producción.

