La guerra que enfrentó durante más de tres meses a Estados Unidos e Irán ingresó en una nueva etapa luego de que ambos países alcanzaran un acuerdo de paz destinado a terminar con las hostilidades que mantenían desde finales de febrero.
El anuncio fue realizado por el primer ministro de Pakistán, uno de los actores que participó en las negociaciones diplomáticas desarrolladas durante las últimas semanas para destrabar el conflicto.
Según detalló el mandatario, las partes aceptaron implementar un cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los escenarios donde se desarrollaban enfrentamientos.
La decisión constituye un cambio significativo respecto de las semanas previas, cuando la escalada de ataques había elevado el riesgo de una expansión regional del conflicto.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, corredor marítimo clave para el transporte internacional de petróleo y gas. La normalización de la actividad en esa zona es considerada fundamental para reducir la incertidumbre en los mercados globales.
La firma oficial del entendimiento está prevista para el 19 de junio en Suiza, aunque las disposiciones acordadas comenzaron a aplicarse inmediatamente después del anuncio.
El presidente Donald Trump sostuvo que el pacto permitirá avanzar hacia una relación más estable con Irán y reiteró que la supervisión del programa nuclear iraní seguirá ocupando un lugar prioritario dentro de la agenda bilateral.
Washington también buscará monitorear las reservas de uranio enriquecido iraní para garantizar que no sean utilizadas con fines militares, según explicó el mandatario estadounidense.
La guerra había experimentado una pausa temporal durante abril, pero los nuevos enfrentamientos registrados posteriormente volvieron a generar preocupación en la comunidad internacional.
Con el acuerdo ya en marcha, gobiernos, organismos multilaterales e inversores observan atentamente la evolución de los acontecimientos, convencidos de que el desenlace del proceso tendrá efectos directos sobre la estabilidad de Medio Oriente y sobre la economía global.

