Las picadas, los ruidos molestos y la conducción temeraria volvieron al centro del debate en Neuquén tras la presentación de un proyecto que propone endurecer las sanciones contra vehículos con escapes modificados.
La iniciativa del concejal Joaquín Eguia plantea que, una vez secuestrados, los caños ilegales sean destruidos y compactados para evitar su reutilización o reventa.
Además, propone que el material reciclado se destine a la fabricación de equipamiento urbano, como bancos, arcos de fútbol o cestos de basura en espacios públicos.
El edil sostuvo que la medida busca una respuesta más efectiva a una problemática recurrente. “No alcanza con secuestrar el escape si luego puede volver a colocarse”, explicó.
En paralelo, grupos de motociclistas que practican stunt propusieron la creación de un “picódromo”, un espacio específico de entre 200 y 300 metros para desarrollar la actividad de forma controlada.
Según indicaron, no avalan el uso de escapes libres ni los excesos de ruido, y plantearon incluso la posibilidad de utilizar el autódromo local.
El diálogo se tensó tras episodios de violencia, entre ellos la agresión a una inspectora de tránsito, lo que derivó en una postura más firme por parte de las autoridades.
Mientras tanto, vecinos continúan denunciando ruidos nocturnos, lo que refuerza el reclamo por mayores controles.
El proyecto comenzará a debatirse en comisión y no se descarta avanzar con medidas más estrictas.

