El accidente cerebrovascular, más conocido como ACV, volvió a instalarse en el centro de la agenda sanitaria en Neuquén con una jornada que reunió a especialistas, médicos y equipos de emergencia para analizar cómo mejorar la atención y reducir el impacto de una de las principales causas de muerte y discapacidad.
Durante el encuentro se abordaron nuevas estrategias de atención, actualización de protocolos y herramientas para acelerar la respuesta ante este tipo de cuadros, donde cada minuto resulta clave para evitar secuelas graves.
Uno de los ejes centrales estuvo puesto en la actualización de las Guías Stroke 2026, utilizadas como referencia para la atención de pacientes con ACV, además de la evaluación de experiencias y procedimientos aplicados en distintos puntos de la provincia.
También se compartieron estadísticas vinculadas a las intervenciones del sistema de emergencias, con datos sobre la cantidad de casos atendidos y la importancia de detectar rápidamente los síntomas para mejorar las posibilidades de recuperación.
Los especialistas remarcaron la necesidad de actuar de inmediato ante señales como pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, dificultades para hablar, alteraciones en la visión o desvío de la boca, síntomas que pueden marcar el inicio de un ACV.

